La memoria oral y musical de Chile está ligada al legado del expresidente chileno, Salvador Allende, recordó el músico Manuel García en una charla realizada en el Centro Universitario Guadalajara.
Desde el auditorio que lleva el nombre del ex presidente y desde el cual pronunció un discurso histórico ante estudiantes en 1972, el cantante andino mencionó que esta imagen se volvió emblemática por su visión humanista de gobernar y que generó cambios sociales dando bienestar a la población más pobre.
Allende vivió un golpe de estado encabezado por Augusto Pinochet, quien dio origen a una de las dictaduras más represivas en el continente con miles de personas detenidas, desaparecidas y asesinadas.
Este ambiente de barbarie fue el que propició que hubiera un contrapeso en la música y la tradición oral, y aunque busco ser controlada surgió de manera espontánea y clandestina.
García describió que surgió una ética social de la canción, la cual hablaba de la libertad y las violaciones de los derechos humanos y el paisaje sociopolítico de la época.
“Esa música tenía el perfume de la esperanza de la vida, de la tradición. Pero un día ya no más, esa música quedó censurada. Estaba fuertemente ligada a la figura de Salvador Allende y pasó a ser música mi vida por comunista, marxista, leninista y terrorista”, explicó.
Si bien la música fue parte del ambiente social durante la campaña del partido de Allende Unidad Popular con canciones como “Venceremos” del grupo Inti Illimani, y “El pueblo unido jamás será vencido” de Quilapayún, fue el asesinato de Allende lo que generó que las canciones se convirtieran en una forma de protesta por parte de los grupos musicales chilenos que tenían que difundir y tocar sus composiciones en la clandestinidad.
Intérpretes como Ángel Parra, hijo de la cantante Violeta Parra; Víctor Jara, Patricio Manns y grupos como Illapu, Inti Illimani y Quilapayún dieron vida a la llamada “canción de protesta” con la que intentaban mostrar al mundo los horrores de la dictadura chilena.
Estos horrores traspasaron fronteras, no sólo con las y los exiliados que dejaron, sino con las y los músicos y compositores que se solidarizaron a través de sus canciones como fue el caso de los cubanos Pablo Milanés, Silvio Rodríguez o el argentino Astor Piazzola, que eran conocidas en territorio chileno gracias a las cintas de casete que eran introducidas al país de manera secreta y tocadas en las casas a bajo volumen para no ser descubiertos.

García dedicó unas palabras al ex presidente como si lo tuviese enfrente señalando que después de su muerte.
“La oscuridad y el silencio desgarrador de alguna manera mágica se fue poblando de canciones en tu nombre, con tu historia, con tu fuerza. El exilio, la tortura y la muerte paradójicamente fueron alimentando un jardín de hermosas músicas reflexivas y de acción social y política concreta y decidida a recoger tu ejemplo y convertirlo en carne y hueso de los cambios sociales tan necesarios tanto ayer como hoy”, expresó.
A García le reconocen que su trayectoria trascendió las fronteras de su país llevando siempre en su canto el compromiso con las causas políticas y sociales de América Latina.
El compositor chileno tendrá este sábado un concierto en el Conjunto Santander de Artes Escénicas, el último en su visita a México, en donde hará un recorrido por su discografía e interpretará algunas canciones populares de su país.
Los boletos están a la venta en el sistema Ticketmaster y en las taquillas del recinto.
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