El Teatro Degollado revivió uno de los momentos más sublimes de la danza clásica con la presentación de Giselle, obra cumbre del romanticismo, a cargo del Ballet de Jalisco.
Esta producción representa una oportunidad única de presenciar una obra que marcó la historia de la danza y ahora se realizó bajo la dirección de la maestra Lucy Arce.
Desde el primer acto hasta el emotivo final, la producción cautivó al público con una combinación perfecta de técnica depurada y profunda expresividad dramática.
Desde hace dos décadas, esta obra no se veía completa en la ciudad.
La velada comenzó con el primer acto, donde la frescura de la joven Giselle en su aldea contrastó con el drama que se avecinaba.
Los bailarines principales mostraron un dominio excepcional, especialmente en los pasos de virtuosismo técnico que exige la coreografía original.
La escena de la locura de Giselle, uno de los momentos más difíciles de interpretar, conmovió al público.
El segundo acto transformó el escenario en un mundo etéreo. Las Willis, espectros de novias abandonadas, aparecieron envueltas en niebla y luces tenues, creando una atmósfera mágica.
La precisión del cuerpo de baile durante las secuencias sincronizadas del «acto blanco» dejó ver meses de preparación.
Giselle, convertida en espíritu, protegió a su amado Albrecht del destino fatal que le esperaba.

Los roles protagónicos están a cargo de tres elencos rotativos. Sara de Miranda, Keyla Meléndez y Angeline De Jesús compartirán el papel de Giselle, mientras que Carlos Hernández, Ángel Macías y Raúl Pedraza darán vida a Albrecht, el noble que desencadena la tragedia.
En el papel de Hilarión, el cazador enamorado de Giselle, Jorge Rosales, Fernando Martínez y Jonatan Cadena.
Las funciones fueron diarias del viernes al domingo con localidades desde 300 pesos hasta 650 pesos.
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