El Pabellón de Barcelona en la 39 edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) evoca la arquitectura tradicional y el emblema literario de Sant Jordi.
Este pabellón fue diseñado por Fàbric y Santiago de León, tiene el nombre de “Espacio publicado” dentro de una superficie de mil 183 metros cuadrados.
Este lugar está ubicado en medio del vestíbulo principal de la FIL dentro de un espacio público con evocaciones al emblema literario barcelonés de Sant Jordi, al tiempo que ofrece un lugar para la experiencia colectiva y el diálogo entre ciudad, literatura y arquitectura.
Los arquitectos buscaron a través de su diseño simular una gran plaza barcelonesa con fachadas porticadas que evocan la arquitectura tradicional de la plaza Real o de Vicenç Martorell.
Y por medio de elementos simbólicos como bancos, árboles, farolas y puestos efímeros, pretendieron crear una atmósfera urbana reconocible y acogedora.
“Espacio publicado” incluye dos espacios destacados un auditorio para 120 personas, donde tendrá lugar gran parte del programa literario y profesional procedente de Barcelona; y una gran librería, donde se ofrecen más de 10 mil libros vinculados de alguna manera con la ciudad española.
Jaume Collboni, Alcalde de Barcelona, anunció que dicha librería tiene una curaduría basada en los mejores escritores en catalán y español.
“Hemos hecho de los libros y de este pabellón un espacio cultural que nos recuerda de qué estamos hechos, porque las ciudades que avanzan son las ciudades que leen”, declaró.
Anunció que durante los últimos días de FIL se buscará que el pabellón sea el epicentro de una auténtica celebración de Sant Jordi, trayendo la primavera cultural de Barcelona a la ciudad de Guadalajara.




Sònia Hernández, consejera cultural de Cataluña, resaltó la importancia de la interculturalidad y la unidad de dos ciudades culturales como Barcelona y Guadalajara, misma que será palpable durante los nueve días de la feria mediante lecturas, presentaciones y conferencias.
Anna Guitart, curadora en jefe de la presencia de Barcelona, mencionó que el pabellón tardó más de siete días y dos años para poder conseguir y construir las paredes, para la librería y el auditorio.
“Es un privilegio representar a una ciudad como Barcelona y que pueda existir un espacio de aquella hermosa ciudad dentro de la FIL”, afirmó.
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